El dolor neuropático aparece cuando existe una lesión, disfunción o irritación en el sistema nervioso, ya sea en los nervios periféricos, la médula espinal o el cerebro. A diferencia del dolor muscular, articular o inflamatorio, este tipo de dolor no responde bien a los tratamientos convencionales.
Se manifiesta con sensaciones intensas como quemazón, pinchazos, calambres, hormigueos, entumecimiento o incluso descargas eléctricas. En muchos casos, afecta al descanso, el estado de ánimo y la calidad de vida. Con terapias específicas se puede restaurar la funcionalidad y recuperar el control, incluso cuando otros tratamientos han fallado.
Dolor crónico postquirúrgico
¿Qué es?
Aunque muchas cirugías son satisfactoria, algunas personas desarrollan un dolor persistente tras la intervención, incluso cuando todo ha salido “bien”. Este dolor también tiene su origen en una lesión accidental de un nervio durante la operación, una cicatrización interna anómala o a una respuesta exagerada del sistema nervioso al trauma quirúrgico.
El dolor crónico postquirúrgico puede aparecer semanas o meses después del procedimiento, y mantenerse durante años si no se trata adecuadamente. En algunos casos, el paciente siente que el dolor es peor que antes de la cirugía, lo que genera frustración y un gran impacto emocional. Desde la Unidad del Dolor, ofrecemos evaluación especializada y tratamientos dirigidos a aliviar este dolor.
Síntomas
- Dolor punzante o quemante en la zona operada. Puede sentirse de forma continua o intermitente, incluso resulta más intenso o molesto que el dolor posterior a la cirugía.
- Sensación de tirantez o presión constante. No mejora con el paso del tiempo y se intensifica con ciertos movimientos o posturas.
- Hormigueo o entumecimiento alrededor de la cicatriz. Signo de posible afectación nerviosa superficial o profunda en el área intervenida.
- Hipersensibilidad al tacto o al roce. Incluso el contacto con la ropa puede resultar molesto o doloroso (alodinia).
- Dolor que irradia hacia zonas alejadas de la cirugía. El dolor puede extenderse siguiendo el trayecto del nervio, como hacia la pierna, el brazo o la espalda.
Neuralgia postherpética
¿Qué es?
El herpes zóster, conocido como culebrilla, es una infección viral causada por el virus varicela-zóster. Aunque la mayoría de los pacientes se recuperan tras unas semanas, en algunos casos el dolor no desaparece cuando lo hacen las lesiones cutáneas. Esta complicación se denomina neuralgia postherpética y puede durar meses o incluso años después del brote inicial.
Este tipo de dolor crónico afecta con mayor frecuencia a personas mayores, y se produce por la lesión de las fibras nerviosas que fueron atacadas por el virus. La intensidad del dolor no siempre se relaciona con la severidad del brote cutáneo, y puede interferir gravemente en el sueño, el estado de ánimo y la calidad de vida.
Síntomas
- Dolor punzante o ardiente persistente en la zona afectada. Suele describirse como quemazón profunda o sensación de descarga eléctrica constante.
- Hipersensibilidad al tacto. Incluso un roce suave (como el de la ropa o una sábana) puede resultar insoportablemente doloroso.
- Picor o escozor continuo. En algunos casos, el dolor se acompaña con una sensación molesta de picor o escozor en la piel, sin signos visibles.
- Entumecimiento o sensación de piel dormida. Puede coexistir con el dolor, generando una mezcla desconcertante de síntomas.
- Dolor que empeora con el frío, el estrés o por la noche. Factores externos o emocionales suelen intensificar las molestias, dificultando el descanso nocturno
Neuralgia del trigémino
¿Qué es?
La neuralgia del trigémino es una de las formas de dolor más intensas que existen. Se produce por la alteración o irritación del nervio trigémino, el principal nervio sensitivo de la cara, que se ramifica hacia la frente, mejillas y mandíbula.
Este tipo de neuralgia puede ser por una compresión vascular del nervio, esclerosis múltiple o lesiones previas, aunque en muchos casos se desconoce la causa exacta. Lo más característico es que el dolor puede desencadenarse por estímulos cotidianos muy leves, como lavarse la cara, hablar, masticar, sonreír o incluso por una ráfaga de viento. Esta hipersensibilidad convierte actividades básicas en experiencias dolorosas y limitantes.
Síntomas
- Episodios de dolor agudo y punzante en un lado del rostro. Suelen describirse como descargas eléctricas breves e intensas, localizadas en mejilla, mandíbula, frente o zona ocular.
- Dolor desencadenado por actividades cotidianas. Peinarse, hablar, afeitarse o simplemente tocarse la cara puede activar el dolor.
- Ataques dolorosos de segundos a minutos de duración. Aunque breves, los episodios pueden repetirse muchas veces al día, generando una gran ansiedad anticipatoria.
- Zonas específicas de la cara con sensibilidad extrema (puntos gatillo). Ciertos puntos concretos pueden disparar el dolor al menor contacto.
Síndromes de atrapamiento nervioso
¿Qué es?
Los síndromes de atrapamiento nervioso se producen cuando un nervio periférico queda comprimido, irritado o inflamado por estructuras cercanas como los músculos, ligamentos, tendones o huesos. Esta presión del nervio altera su función normal, provocando síntomas que pueden ir desde leves hasta sensaciones de hormigueo o dolores intensos.
Son muy frecuentes tanto en deportistas como en personas que realizan movimientos repetitivos o posturas prolongadas. Algunos de los trastornos más conocidos son el síndrome del túnel carpiano (afecta al nervio mediano en la muñeca) o el síndrome del túnel tarsiano (afecta al nervio tibial posterior en el tobillo). Un diagnóstico y tratamiento precoz pueden evitar las secuelas permanentes.
Síntomas
- Hormigueo, entumecimiento o sensación de corriente. Generalmente en la zona inervada por el nervio afectado: dedos, manos, pies, etc.
- Dolor localizado que puede irradiarse. Desde la zona de compresión hacia zonas más distantes, como los dedos, el brazo o la pierna.
- Debilidad muscular progresiva. Dificultad para realizar movimientos precisos o pérdida de fuerza en la zona afectada.
- Empeoramiento con ciertas posturas o actividades repetidas. Los síntomas pueden intensificarse al escribir, correr, usar herramientas o estar sentado mucho tiempo.
Preguntas frecuentes
Es un tipo de dolor que se origina por una lesión o alteración en el sistema nervioso, ya sea central o periférico. A diferencia del dolor muscular o articular, suele describirse como una sensación de quemazón, calambres, pinchazos o descargas eléctricas.
Las causas más frecuentes del dolor neuropático son las lesiones nerviosas tras las cirugías, infecciones como el herpes zóster, compresiones nerviosas (como el túnel carpiano), complicaciones de la diabetes y enfermedades del sistema nervioso como la esclerosis múltiple. Todas ellas alteran el funcionamiento de los nervios, generando un dolor persistente y difícil de controlar.
Este tipo de dolor no responde bien a antiinflamatorios o analgésicos convencionales porque su origen está en el sistema nervioso. Por eso se requieren tratamientos específicos, como anticonvulsivantes, antidepresivos, técnicas intervencionistas o neuromodulación.
Depende de la causa. En algunos casos, si se trata a tiempo, el dolor puede calmarse o incluso desaparecer. En otros, se convierte en una condición crónica, pero existen múltiples opciones terapéuticas para controlarlo y mejorar la calidad de vida.
El dolor neuropático se percibe de forma distinta al dolor muscular o articular. Se describe comúnmente como una sensación de quemazón, calambres, pinchazos o descargas eléctricas, y puede aparecer sin un estímulo claro. Además, suele ser más persistente y difícil de aliviar con analgésicos habituales, lo que requiere tratamientos específicos para el sistema nervioso.
La Unidad del Dolor trata el dolor neuropático con medicamentos específicos, bloqueos nerviosos ecoguiados, radiofrecuencia y técnicas de neuromodulación. Estos tratamientos se adaptan a cada paciente para aliviar el dolor, mejorar su calidad de vida y recuperar su funcionalidad.
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