Practicar deporte de forma regular tiene innumerables beneficios para la salud física y mental. Sin embargo, cuando la actividad física no se realiza con una técnica adecuada, sin una buena preparación o sin respetar los tiempos de descanso y recuperación, puede convertirse en un factor de riesgo para desarrollar dolor o lesiones.
Desde mi experiencia en el deporte, comprendo cómo el dolor puede condicionar el rendimiento y la motivación personal. En la Unidad del Dolor buscamos la mejor manera de abordarlo para que puedas reiniciar tu actividad cuanto antes sin dolor.
Dolor crónico en corredores
¿Qué es?
El dolor crónico es aquel que persiste durante más de tres meses, o que se mantiene más allá del tiempo habitual de curación de una lesión o enfermedad. A diferencia del dolor agudo —que actúa como una señal de alarma útil y temporal—, el dolor crónico pierde su función protectora y se convierte en un problema por sí mismo.
Puede originarse por una lesión inicial, una enfermedad (como la artrosis, la fibromialgia o una hernia), o incluso sin una causa aparente clara, debido a una alteración en el sistema nervioso que perpetúa la sensación dolorosa. No solo afecta al cuerpo, también impacta en el estado emocional, el sueño, la concentración y la calidad de vida de quien lo sufre.
Por eso, el tratamiento del dolor crónico requiere un enfoque especializado y multidisciplinar, como el que se ofrece en las Unidades del Dolor, donde se diseña un plan terapéutico adaptado a cada persona.
Síntomas
- Dolor persistente durante más de tres meses. Puede ser continuo o aparecer de forma intermitente, pero nunca llega a desaparecer por completo.
- Sensación de quemazón, presión o punzadas. El dolor no siempre es igual: puede variar en intensidad o forma, y afectar distintas zonas del cuerpo.
- Fatiga constante o dificultad para descansar. El dolor interfiere con el sueño, lo que genera cansancio acumulado y disminuye la capacidad de recuperación.
- Rigidez o pérdida de movilidad. A medida que el cuerpo intenta evitar el movimiento que provoca dolor, se limitan las funciones y aumenta la rigidez.
- Alteraciones emocionales o del estado de ánimo. La convivencia prolongada con el dolor puede generar ansiedad, irritabilidad, frustración o incluso depresión.
Entrenamiento y dolor
¿Qué es?
El dolor relacionado con el deporte aparece como consecuencia de la práctica física o deportiva, ya sea de forma puntual (dolor agudo) o persistente (dolor crónico). Principalmente se debe a sobrecargas musculares, lesiones repetitivas, técnicas incorrectas, falta de calentamiento, recuperación inadecuada o traumatismos.
Este tipo de dolor puede manifestarse de muchas formas, desde molestias musculares leves hasta lesiones articulares o en los tendones que limitan el rendimiento, interrumpen el entrenamiento o afectan a la vida diaria. Cuando el dolor persiste, reaparece con frecuencia o no responde a los tratamientos básicos, es importante evaluarlo desde una perspectiva especializada.
Síntomas
- Dolor progresivo durante o después de la actividad. Al principio puede ser leve, pero aumenta con el tiempo si se hace un esfuerzo continuo.
- Inflamación o hinchazón en la zona afectada. Puede aparecer de forma visible o como una sensación de calor o presión interna.
- Sensibilidad al tacto o a la presión local. Dolor al palpar la articulación, el tendón o músculo afectado.
- Pérdida de fuerza o precisión en el movimiento. Dificultad para sujetar objetos, lanzar, escribir o mantener el ritmo habitual de entrenamiento.
Bloqueos ecoguiados en deportistas
¿Qué es?
Esta técnica médica mínimamente invasiva consiste en administrar fármacos (como anestésicos locales, antiinflamatorios o corticosteroides) en una zona concreta del cuerpo para aliviar el dolor, reducir la inflamación o mejorar la movilidad. La principal ventaja es que se realizan con control ecográfico, visualizando en tiempo real la zona a tratar y aumentar la precisión y seguridad del procedimiento.
En el contexto deportivo, se utilizan si el dolor no desaparece, hay inflamación localizada o las lesiones no han respondido a otro tipo de tratamientos. Esta alternativa es una herramienta muy útil para acelerar la recuperación y permitir un regreso progresivo a la actividad física sin riesgo de recaída.
Síntomas
- Dolor localizado que no mejora con el reposo, fisioterapia ni medicación oral. Por ejemplo, en hombros, rodillas, tobillos o zona lumbar.
- Inflamación persistente en tendones o bursas. Como en casos de trocanteritis, tendinitis del manguito rotador o fascitis plantar.
- Limitación del movimiento articular por dolor. El deportista evita ciertos gestos técnicos por molestia o bloqueo funcional.
- Lesión crónica o sobrecarga repetitiva. Cuando el dolor interfiere con el entrenamiento o la competición.
- Dolor que impide entrenar con normalidad o afecta al rendimiento deportivo. El deportista no puede mantener su nivel habitual por molestias persistentes.
Readaptación funcional
¿Qué es?
La readaptación funcional es el proceso que permite a una persona recuperar su capacidad de moverse, entrenar o desempeñar actividades cotidianas de forma segura y eficiente, tras haber sufrido una lesión, cirugía o periodo de inactividad.
Es una etapa intermedia entre la rehabilitación médica y la vuelta a la actividad habitual o deportiva, y se enfoca no solo en aliviar el dolor, sino en restaurar el equilibrio, la fuerza, la movilidad y la coordinación del cuerpo. Es una terapia personalizada, supervisada por profesionales especializados, y su objetivo final es que el paciente recupere la confianza en su cuerpo, prevenga nuevas lesiones y pueda volver a moverse con libertad y seguridad.
Síntomas
- Dolor o molestia al retomar la actividad física tras una lesión. Aunque la lesión haya cicatrizado, el cuerpo aún no se ha adaptado del todo al movimiento.
- Pérdida de fuerza, movilidad o coordinación en una zona concreta. La persona nota que no puede moverse como antes, incluso para realizar actividades básicas.
- Miedo a volver a entrenar o lesionarse de nuevo. Inseguridad al realizar ciertos gestos, por temor a recaídas o a que el dolor regrese.
- Descompensación o sobrecarga en otras partes del cuerpo. Se cambia la forma de moverse para evitar molestias, generando nuevas tensiones o lesiones.
Preguntas frecuentes
Un leve dolor muscular, conocido como agujetas o dolor muscular de aparición tardía, es normal tras una actividad física intensa o poco habitual. Sin embargo, no debe confundirse con un dolor persistente, agudo o que limita el movimiento, ya que eso puede indicar una lesión.
Debes prestar atención si el dolor aparece de forma repentina, es muy intenso, dura más de 48-72 horas, empeora con el movimiento o viene acompañado de inflamación, hematomas o pérdida de fuerza. En esos casos, es recomendable consultar a un profesional.
No siempre. En muchas ocasiones es mejor hacer una pausa parcial y modificar la actividad, en lugar de detenerla por completo. La clave está en escuchar al cuerpo, evitar gestos que agravan el dolor y seguir un plan de recuperación adaptado.
El dolor crónico en deportistas suele deberse a lesiones mal tratadas, sobrecargas, desequilibrios musculares o reincorporación precoz a la actividad tras una lesión. Sin un tratamiento adecuado, puede convertirse en una limitación a largo plazo.
La mejor prevención es un calentamiento adecuado, una técnica correcta, la progresión gradual del esfuerzo, un descanso suficiente y buena hidratación. También es importante realizar ejercicios de fuerza y movilidad, y no ignorar pequeñas molestias. Escuchar al cuerpo y acudir a profesionales ante el mínimo signo de dolor persistente puede evitar complicaciones mayores.
La Unidad del Dolor interviene cuando el dolor persiste a pesar de los tratamientos convencionales, afecta al rendimiento o impide la vuelta a la actividad. Se utilizan técnicas como bloqueos ecoguiados, el uso de fármacos y la readaptación funcional personalizada.
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